#32 Aranda de Duero

2025-03-01

By Marcos

La 32 tocó en Aranda de Duero, congregando a 18 primos; sabor a risas, el tacto de los abrazos y el sonido de la amistad se desparramó por el suelo castellano, orillados por los buenos espíritus del Duero.

Arrancamos el viernes, convocatoria completa, cita de mesa larga para comer en el restaurante Mesón El Pastor. El plato estrella fue un cordero espectacular, de su éxito una prueba, dos primos valientes decidieron que su postre sería de nuevo ese manjar. Jugoso, crujiente y con la cantidad justa de salsa, sin aguar y con sabor concentrado, fue una auténtica delicia. No menos destacable fue la morcilla, crujiente y sabrosa, que dejó huella en el paladar de todos los comensales.

El segundo gran momento llegó con la sesión de pinchada a cargo del coordinador del evento. Pactó con el local de La Traviesa para ofrecer su sesión musical bajo el pseudónimo de “Papelera Man”, un nombre que ya empieza a resonar. Sus ritmos desconocidos, pegadizos y de indudable calidad pusieron en danza los huesos de la parroquia.
Y no era fácil, hubo dudas, hasta miedo, ¿sería el ambiente “Cayetano” del local adecuado para el estilo callejero de nuestro Papelera Man?, la música todo lo disipó y las nieblas se convirtieron en baile. Y mientras las electro melodías se hacían con el pulso del local, todos los primos irrumpieron, como un ejército de creyentes, con papeleras en la cabeza, animando y revolucionando la pista de baile.

Esta sesión quedará en la memoria colectiva del pueblo como una actuación legendaria. Se hablará de ella y cumplió la misión de que la "C" de la SGC, no solo es consumir cultura, también es compartirla. Después la noche siguió, generosa, larga y ni el frío ni la lluvia pudieron apagar las ganas de celebrar.

A pesar de la intensa noche, casi todos los primos se presentaron puntuales a las 12 del mediodía para la visita guiada por los principales monumentos de Aranda. La guía local, Loreto, alegre y entusiasta, encajó como un guante en el espíritu del grupo. Su narración sobre la historia de la ciudad y la visita a las bodegas subterráneas fueron momentos apasionantes. Esos siete kilómetros de pasadizos, donde antaño los arandinos se refugiaron de la invasión napoleónica y de los bombardeos de la Guerra Civil, también han guardado durante siglos los preciados caldos que han dado fama universal a este rincón de Castilla. Aunque hoy los vinos reposan en modernas instalaciones, Loreto obsequió al grupo con una cata de quesos, pan, jamón y unos vinos exquisitos en la cueva de su familia.

Tras la visita, el grupo se dirigió a La Pícara Gastroteca, bajo la dirección de la chef Sara Chicote. Fuimos recibidos con atenciones y comodidad, aunque la comida no alcanzó el nivel esperado. Una carrillera más jugosa o un pato más sabroso habrían sido el broche perfecto. Y los primos juzgamos, porque sin criterio ni opinión no hay disfrute de lo bueno. Y en esa balanza, la memoria del cordero del viernes sirvió de consuelo.

La tarde continó con cañoteo por las posadas al borde del Duero, una pausa regeneradora en el Hotel Aranda, donde descubrimos las mejores croquetas de la zona. Y de allí de nuevo a pisar con fuerza las empedradas sendas de la noche arandina, animada por el carnaval. Los locales nos sorprendieron disfrazados con talento y gracia, y los primos nos fundimos con su cultura y con la marcha de esta encantadora ciudad burgalesa. Algunos soldados fueron abandonando el frente. Pero, como siempre, el equipo dinamita vio amanecer, limpio hasta el último bar, llenaron la mochila de recuerdos y demostrando una vez más que, a pesar de mediar ya entre todos la cincuentena, esta generación es dura, combativa y fiestera.

Un evento inolvidable, cargado de amor, amistad, conversaciones profundas y risas interminables. Otra muesca en el mapa de la SGC, que ya tiene la vista puesta en su próxima aventura: en apenas siete meses, este grupo irreductible desembarcará en Zaragoza para fundirse con la vida maña. Primos, la capital aragonesa nos espera. Y Fran cordina, nada puede salir mal. 

Valoración del evento
Restaurante7.08
Noche8.20
Organización10.00
Total7.78

Restaurante elegido: La Pícara

El punto fuerte del evento es siempre la comida del sábado. Como en cada evento solicitamos a varios restaurantes preseleccionados un menú que represente la gastronomía local y a ser posible en un reservado y en esta ocasión elegimos el La Pícara.

¿Estuvo a la altura?

A tenor de las evaluaciones de los comensales, podemos decir que La Pícara no estuvo a la altura.

Valoración del Restaurante: 7.08/10
Vino7.60
Calidad5.80
Local7.20
Trato8.00
Precio6.80

El restaurante destacó en el trato, mientras que flojeó en los vinos, la calidad del producto, el espacio reservado, el precio, y resumiendo no repetiríamos experiencia.

Actividad cultural: Paseo turístico con visita a bodega

Actividad8.60

Gran actividad, un acierto de Marcos, Paseo turístico con visita a bodega quedará grabada en la memoria de los primos.